viernes, 28 de septiembre de 2012

¡HAGAN JUEGO SEÑORES!

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


La noche del 21 de septiembre del año 2000, los estudios de la compañía Warner Bross organizaron en la población de Westwood, al oeste de Los Ángeles, la exhibición de la nueva versión de la película "El Exorcista". A dicha sesión, de carácter privado, asistió gran parte del elenco que veintisiete años atrás había formado parte de la filmación original.

Unos días antes, a instancias de William Friedkin, director de la película, tuvo lugar una reunión mucho más privada a la que asistió como único invitado William Peter Blatty, guionista y autor de la novela que en 1971 se convirtió en un auténtico best seller y dos años después (1973), en su versión cinematográfica, lograría alcanzar a través de las principales pantallas de todo el mundo un éxito casi sin precedentes, hasta convertirse en un clásico del cine de terror imprescindible en cualquier biblioteca especializada.

Hasta aquí todo entra dentro de los cánones establecidos. Pero lo verdaderamente curioso fue el lugar elegido para la proyección de la nueva versión restaurada y nunca antes vista por el propio autor de la obra: El Edificio 666 de la Quinta Avenida de Nueva York.

¿Casualidad? ¿Marketing? ¿Provocación? Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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