El gran poeta Dante Alighieri murió en Ravena el 13 de septiembre de 1321, después de veinte años de exilio político de su ciudad, Florencia, que lo había deportado, despojado de todos sus bienes y declarado traidor. El propio Dante, en una de sus últimas cartas, maldice a sus conciudadanos y en su "Infierno", coloca a más florentinos que habitantes de cualquier otra ciudad.
El cardenal Poggeteo quemó algunos libros de Dante por heréticos y pidió que sus cenizas fueran desenterradas y dispersas, indignidad máxima para la época que fue evitada por sus familiares y amigos. Tanto sus hijos, Jacopo y Piero, como sus amigos más íntimos, estaban convencidos que su obra cumbre, "La Divina Comedia", estaba inacabada.
Tal como nos dice el Dr. Raitzin: "Como el Infierno constaba de una introducción y treinta y tres cantos y otros treinta y tres tiene el Pugatorio, era lógico esperar otros tantos como extensión del Paraíso". En su obra "Vida de Dante", Giovanni Boccacio, escribe que ocho meses después de la muerte de Dante, su discípulo Piero Ravignani, soñó con el poeta. Se le apareció en el sueño envuelto en un halo de luz brillante y vestido con una túnica blanca.
En pleno sueño, el discípulo le pregunta si todavía sigue vivo. Dante, le responde que efectivamente todavía vive, pero la verdadera vida, no la terrenal y miserable. A continuación, el discípulo le interroga acerca de si su gran obra estaba inacabada. El poeta le respondió de nuevo afirmativamente y, a través del sueño, le condujo hasta el lugar en que había escondido los trece cantos finales de su magistral obra.
En la casa donde había vivido, en el hueco de una de las paredes, disimulados por una estera de paja se hallaban los manuscritos. Según el escritor Martin Walker "la intervención del difunto Dante resulta prácticamente imposible de admitir; pero todas las cosas tienen o deben tener una explicación".
Nosotros no estamos en condiciones de darla...
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