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viernes, 28 de septiembre de 2012

LA NIEBLA O SOCIEDAD ANGÉLICA

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


No lo dicen los manuales de historia pero, al parecer, escritores de renombre como Julio Verne, Alejandro Dumas o Gerard de Nerval, maestros de la pintura como Delacroix o Poussin, e influyentes personajes de la escena cultural, social y política de la Francia del siglo XIX, pertenecieron a una sociedad secreta conocida como "La Niebla" o "Sociedad Angélica".

Michel Lamy en su libro "Julio Verne: Iniciado e Iniciador escribe: "Fue investigando la vida de Verne como llegué a encontrarme por primera vez con una sociedad secreta conocida como "La Niebla" o "Sociedad Angélica" a la que estuvo vinculado buena parte de su vida".

El propio Verne nos va dejando pistas en sus obras. Por ejemplo, el personaje principal de "La Vuelta al Mundo en 80 días", Phileas Fogg. Supuestamente, Phileas vendría del latín filius (hijo) y Fogg de la palabra inglesa fog (niebla), lo que resulta "Hijo de la Niebla".

Por otro lado, también se ha especulado que Phileas vendría de un verbo del antiguo griego que significaría el que gusta, lo que resultaría "El que le gusta la Niebla".  

Y en otras novelas como "El Castillo de los Cárpatos" o "Viaje al Centro de la Tierra", nos habla de la fundación, en 1818, de una sociedad literaria que nos recuerda a la propia "Niebla"

LOS SETENTA Y DOS O EL DRAGÓN VERDE

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


El sábado 24 de junio de 1922 muere asesinado el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Walter Rathenau, tras una corta agonía en los brazos de su compañera y colaboradora Irma Staub, que recogió sus últimas palabras, "... los Setenta y Dos que dominan el mundo..." Así designó a los que se movían en la sombra de sus ejecutores, los pangermanistas Kem y Fischer, según los cuenta el escritor José Miguel Romaña, que también intenta desentrañar la aureola de misterio que rodea a estos personajes.

Un agente del Servicio Secreto francés, que utilizó en sus novelas el seudónimo de Tedy Legrand y que falleció a causa de un misterioso envenenamiento, en su obra "Las Siete Cabezas del Dragón Verde" escribe: "...de todas formas, es muy curioso que este número de Setenta y Dos aparezca a casa momento... tan pronto como se trata de los famosos Verdes... ¿No resulta significativo, sin embargo, que este número desempeñe un papel muy importante en el ocultismo y en la Cábala y que acompañe las ideas de destrucción y de dominación absoluta?

Al parecer, resulta evidente que los Setenta y Dos inspiran, pero no intervienen nunca directamente. Por lo tanto, solo es posible descubrirlos detrás de los diversos sistemas y no en uno determinado.

EL RUMOR NO SIEMPRE ESTÁ EQUIVOCADO

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


Desde tiempos inmemoriales, en todas las sociedades humanas, los rumores han despertado el interés general. A pesar de las dudas que puedan llegar a suscitar, en numerosas ocasiones esconden una gran parte de verdad o son utilizados y propagados por sectores interesados; alcanzando unos resultados verdaderamente espectaculares.

La palabra rumor evoca en el público un fenómeno misterioso, casi mágico. Un análisis del vocabulario más corriente es revelado en este sentido: el rumor vuela, rastrea, serpentea, se incuba y corre. Físicamente es un animal sorprendente: veloz e inaprensible, no pertenece a ninguna familia conocida. El efecto que tiene sobre los hombres se parecería al de la hipnosis: fascina y subyuga, seduce y excita. De esta forma tan magistral nos define el concepto de rumor a través de su libro "Rumores: El medio de difusión más antiguo del mundo" (1989), el investigador francés Jean-Nöel Kapferer, presidente de la Fundación para el Estudio de la Información sobre los Rumores y profundo conocedor de temas relacionados con la publicidad, la imagen y la comunicación.

El rumor es el medio de comunicación más antiguo de la historia de la humanidad. Antes de la invención de la escritura, el único canal de comunicación de las distintas sociedades, eran las afirmaciones que circulaban de boca en boca. La introducción de la prensa escrita, más tarde de la radio y finalmente la explosión de los distintos medios audiovisuales, sobre todo Internet y sus cada vez más numerosas redes sociales, no han logrado terminar con ellos, al contrario, se han convertido en sus principales ejecutores. "El proceso siempre es el mismo -escribe Kapferer -una voz cuya procedencia se desconoce, empieza a proliferar, a circular. El movimiento cobra amplitud hasta alcanzar el paroxismo; luego se precipita en pequeños destellos y concluye extinguiéndose hasta caer; la mayoría de las veces, en el más absoluto de los silencios".

En realidad, en la mayoría de ocasiones, el concepto se nos escapa de las manos cuando pretendemos haberlo delimitado. Todos estamos convencidos de reconocer un rumor cuando llega hasta nosotros; pero nadie es capaz de encontrar una definición satisfactoria. Nadie puede delimitar con precisión donde comienza y donde acaba el fenómeno. Por otro lado, el hecho de aceptar o no una información como verdadera, depende del marco de referencia que cada uno utiliza para evaluarla. Si la información que recibimos es coherente, existen grandes posibilidades de que la consideremos auténtica.

¿Quién firma los rumores? ¿Constituyen un verdadero poder alternativo? Uno de los temas más proyectados en el contexto de los rumores es el de la mano oculta; el poder oculto, la sociedad secreta que mueve los hilos del mundo. Esta idea proviene de la representación de la vida política como un teatro de marionetas, en el que las manos que dirigen los hilos son invisibles y se mueven entre bambalinas. Cualquier grupo oculto, cerrado y misterioso, acaba convirtiéndose en el chivo expiatorio.

Dichas sociedades, cuentan entre sus miembros con los personajes más distinguidos del mundo financiero, económico, político, científico y universitario. Se trata de una especie de Tribunal en la Sombra, inaccesible al común de los mortales, cuya misión es planificar y dirigir el destino de la Humanidad.